Ya conocemos el fallo del jurado del III Concurso de microrrelatos APA IES Carmen Conde.

Este año el jurado ha estado compuesto por Agustín Porras (profesor del instituto), Aroa Moreno (periodista), Belén Barroeta (madre del cetro) y Teresa Casado (madre del centro). Aclarar que los votos de las madres han sido ponderados al ser dos miembros del jurado.

El comentario generalizado de los miembros del jurado ha sido el elogiar la calidad de los microrrelatos presentados. De hecho ha habido casi un empate entre los mejor clasificados. Finalmente el ganador ha sido el microrrelato “Una mirada de quinientos años” de Fernando Bea.

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Título Ganador: UNA MIRADA DE QUINIENTOS AÑOS. Autor Ganador: Fernando Bea Redondo

Me miran sin verme. Se acercan al cristal blindado y me observan por partes, luego fijan su atención detrás de mí. Unos asienten pensativamente, otros sonríen con satisfacción. Hablan entre ellos. ―¿Has visto su sonrisa? ―la pelirroja pregunta a su compañero, absorto mirando su móvil. Le pega un codazo. ―¡Coño! ―él la mira sorprendido, frotándose el costado. ―No te interesa. ―Que sí, su sonrisa … ―Sólo se aprecia cuando no miras a la boca. ―No tiene pestañas, ni cejas. Junto con su expresión y las manos, crean una atmósfera enigmática ―el guía está hablando a unos turistas. ―¿Cómo se sentía?, nunca lo sabremos. ¡Cuánta preocupación por mi vida de entonces! Si pudiera hablar les diría que ya no la recuerdo. Si lograra hacerme oír, sabrían que soporto siglo tras siglo colgada de este bastidor de álamo, precisamente, para poder asistir a los trozos de vida que ellos presentan ante mí.

Título: ILUSIÓN Autora: Blanca Francés Ortega

Vestía con harapos y zapatos rotos. Tenía mucho frío. Su sangre era el frío mismo. Sus ojos fueron atraídos por el fuego de las pupilas de un gato que derramaba su espíritu dorado en la penumbra. El joven llamó la atención del animal chasqueando la lengua repetidas veces. Éste se acercó oliendo, desconfiando… Le pareció un gato mísero y, conmovido por la sensación de mutua orfandad, le dio la leche que había recibido de limosna. Se refugiaron bajo un cobertizo, cerca de los restos de una hoguera. Los ojos del muchacho se iluminaron al ver que la hoguera se encendía. Sintió calor toda la noche. Al amanecer, vio acurrucado entre la leña al gato que le miraba con sus ojos salpicados de oro. Entonces comprendió que no se había calentado con otro fuego que no fuera el resplandor de aquellos ojos. Así, reconoció la ilusión como su recurso más valioso.

Título: DIME, CUÉNTAME Autora: Marisol Sánchez Echegaray

 Abrió la puerta y se quedó estupefacto. Nunca se imaginó que él, un vulgar adolescente, sería el centro de atención de tantas personas. Les observó o al menos eso es lo que intentó en los siguientes minutos. El ambiente era de lo más variopinto. Por doquier veía personas de todas las edades y condiciones: detectives, médicos, caballeros con sus relucientes armaduras, reyes, princesas de largo y sedoso cabello e incluso brujas y magos que desprendían un recalcitrante olor a antaño.

Lo que más le impresionó fue que todos le invitaran a pasar y quisieran al unísono contarle cosas. Recorrió pasillos esquivando a detectives,  huyendo de asesinos, aprendiendo de grandes genios y colaborando con inventores. Todos salían a su encuentro para  narrarle su historia. El chico se sentía importante. Nunca se imaginó que el abrir la puerta de una biblioteca le iba a deparar todas estas atenciones.

Título: UN AMIGO Autora: Nieves Maroto Ayllón

Ya había perdido la esperanza, estaba terminando el curso y todo seguía igual, a las diez sonaba el timbre, yo sacaba mi bocadillo y me iba a un sitio tranquilo para tomármelo solo, siempre solo. Sabía que en el siguiente recreo todo sería igual, pero sin bocadillo.

Veía a los demás chicos jugar, charlar,  reír y, claro, me sentía diferente. Las muchas veces que lo intenté y las pocas veces que se acercaron acabaron siempre en burlas y risas. Yo aparentaba indiferencia,  pero me costaba evitar que se notara lo mucho que duele.
Un día él se plantó delante de mí y me preguntó porqué estaba solo. Yo le miré con cierta suspicacia y le dije que nadie quería que le vieran con un friki, pero a él no pareció importarle. Se sentó a mi lado y me ofreció una sonrisa sincera, supe que por fin había encontrado un amigo.

Título: DUERME MI TESORO. Autora: Marisol Sánchez Echegaray

Duerme mi más preciado tesoro. Que nadie interrumpa tu sueño. Perdóname por no procurarte un colchón donde tu frágil cuerpecito dibuje su forma, ni una cálida manta con la que abrigarte en las frías noches.

Duerme mi tesoro, que yo velaré tu sueño e imploraré un plato de comida con el que alimentarte. Perdona mis manos arrugadas y vacías que no tienen nada que ofrecerte.
Duerme mi tesoro, que mientras tanto yo tejeré una alfombra de algodón que curará las heridas de tus delicados pies mientras saltas y juegas. Perdona mi inconsciencia por no vestir ni con ropa ni con escudos tu tierno cuerpecito expuesto al odio ajeno.
Duerme mi tesoro que yo soñaré para ti la más bonita de las escuelas para que el mañana sea más feliz. Perdona mi incultura porque yo sólo sé sobrevivir.
Duerme mi tesoro y perdóname porque yo no puedo perdonar al mundo.

Título: ACTÚO. Autor: Fernando Bea Redondo

Esta mañana me he puesto el disfraz de agente de la Guardia Civil; el de vendedor de periódicos estaba empezando, por habitual, a perder su efecto protector.

Me disfrazo porque, al desnudo, frente al espejo, nunca me he atrevido a subir más allá de la barbilla. Ni siquiera cuando empezaba a afeitarme, aún con el riesgo que corría al principio pasándome la cuchilla, cuando todavía no tenía la práctica que he ido adquiriendo con los años.
No es por el miedo existencial, como decían en la facultad, ni la inseguridad que me achaca mi psiquiatra; en realidad, solo se trata de no llegar a conocerme.
Contra todo pronóstico, creo que lo estoy logrando; de hecho, diría que ya casi lo he conseguido.

Título: LO QUE UN DÍA FUE. Autora: Marisol Sánchez Echegaray

Aunque Juan era muy mayor, sus piernas aún le sostenían y le permitían caminar incluso en un paraje tan desolador. Desde aquella hecatombe nada había vuelto a ser igual. Aquella onda expansiva había devastado todo. Siguió caminado sin más ruido que el crujir de las hojas a su paso. Poco quedaba de lo que había sido una próspera ciudad. Los comercios estaban cerrados y tras los empolvados cristales se vislumbraban vitrinas y estantes vacíos. A continuación vio un gran edificio con unos rótulos medio rotos en lo alto. Con mucha imaginación pudo leer: Hospital Universitario…Luego vio otro edificio más bajo. Leyó “CEIP…Recordó como en otros tiempos los niños corrían y jugaban felices y como los profesores llenos de ilusión formaban a personitas ¿Para qué? Se preguntaba ahora. Todos se fueron. Se habían perdido casas, hospitales, colegios, comercios…Una lágrima recorrió los surcos de su rostro. La crisis se llevó lo todo.

Título ganador: ALAS. Autor: Fernando Bea Redondo

Hace frío, debería haberme puesto la bata, este camisón deja pasar todo el aire. El alféizar está muy inclinado, tengo que sujetarme fuerte al marco con las manos; no sé si podré resistir mucho.
Recuerdo a Marina corriendo, con sus piernecitas regordetas, hacia la vía y el suelo, a cinco pisos bajo mis pies, parece más cerca. No me costaría mucho alargar la pierna y tocar la calle como una bailarina.
El olor a sábanas sudadas sale de la habitación por la ventana. Me giro. Veo la cama sin hacer, la caja de Valium y el paquete de tabaco en el suelo. Sobre la almohada que no está arrugada, una foto de Marina.
La veo entre las vías, saludándome. Sin lágrimas, me vuelvo hacia el edificio de enfrente, tan extraño ahora como una pirámide egipcia. Oigo el estruendo de la locomotora y empiezo a desplegar mis nuevas alas.

Título: LA TORMENTA. Autora: Marisol Sánchez Echegaray


Habían pronosticado una gran tormenta eléctrica. Pero a Juan no le importaba. Pronto estaría en el Caribe gracias a la lotería. Ahora debía buscar un buen escondite para el décimo. El nuevo electrodoméstico de cocina que su madre le regaló, era el ideal. Después pasó al baño. Al abrir el grifo de la ducha, se apagó la luz. Al conectar la lavadora, el microondas se puso en marcha. Tras la cena, quiso preparar un café. Pero al encender la cafetera, oyó un ruido en el baño y fue a comprobar qué era. El secador de pelo se empeñaba en secar la toalla que tenía al lado. Lo desenchufó pero un nuevo ruido le condujo a la cocina. En la puerta, tieso e inmóvil como un témpano y con los ojos fuera de las órbitas, vio como pequeñas mariposas multicolores revoloteaban en el vaso de cristal de la batidora.

Título: LLEGÓ EL DÍA. Autor: Diego Jiménez Morón

Prefirió quedarse apartada en la sala de espera, sin sentarse, hasta que dijesen su nombre. Se preguntó cómo era posible que, precisamente hoy, notase cierta tirantez en la cicatriz, tantos días después de la operación. Tenía la boca seca, y las manos, que habían perdido sensibilidad desde la quimioterapia, húmedas. Se sintió, de pronto, cansada de luchar. Ya ni siquiera recordaba en qué estaba trabajando cuando se notó el bulto y empezó todo. Intento imaginar la mesa de su despacho el último día que había estado allí, pero sólo lograba evocar la imagen de la mesa vacía.

Dijeron su nombre…
Cuando llegó a casa, lo primero que hizo fue abrir las cortinas de par en par… Después se ocuparía de lo demás.

Título: GEMELOS. Autor: Diego Jiménez Morón

Dedicó toda su brillante carrera en la física cuántica a cumplir su sueño de desarrollar una máquina que permitiese hacer viajes en el tiempo, aunque jamás confesó a nadie cual era su secreta motivación. La noche anterior a la presentación se deslizó en el laboratorio y ajustó los parámetros con los que había soñado tantas veces, pensando que por fin se haría justicia y podría ser un hijo tan querido como lo había sido su gemelo. Pero cuando todo estaba a punto de consumarse, notó que las manos, que apretaban la almohada contra la cabeza del bebé, se le quedaban sin fuerza y entonces recordó, horrorizado, que era en la cuna de la izquierda donde dormía su hermano.

Título: LA HORA DE LA COLADA. Autor: Diego Jiménez Morón

…¡Maldita sea!. ¿Dónde lo habré puesto? No estoy seguro de si lo dejé allí…no, ahora recuerdo que lo cogí; sí, eso…creo que me lo metí en el bolsillo, pero no está. Espera…estos no son los pantalones, eran los grises, ¡claro! ¿Dónde…? Ah…los eché a lavar… ¡No…!

— Cariño, te he dicho un montón de veces que revises los bolsillos cuando metas la ropa en la lavadora, menos mal que siempre lo revis…Pero, ¿qué es esto…?.

Título: SIN SU VIDA. Autora: Blanca Francés Ortega

Fueron treinta años de amistad. Ella era una artista fascinante, disciplinada, volcada en su trabajo e inmune a toda gratificación social. Él nunca había sido un solemne y poseía el exquisito arte de la discreción. Su pasión por la actividad no le impedía aceptar esos tiempos de conversación sobre nada en especial.
Había desplegado mecánicamente el periódico y sus ojos captaron los de Marina Satué. Contempló aquellos ojos cerrados y quedó paralizado. Creyó que todos sus órganos palpitaban y se hacían añicos. El estupor invadió su alma. En ese instante se modificaron las células de su máquina cerebral y un cataclismo espiritual le impulsaba al vacío.
Al fin logró cruzar el frágil puente entre la desolación y el consuelo, y con el acatamiento, casi humilde, de esta tragedia, sintió a Marina a su lado, para siempre, protegida por la eternidad. Quedaron sus palabras, su risa, su alegría… Quedó su poesía.

Título: LUNA LLENA. Autora: Blanca Saiz Fidalgo

Dan estudió detenidamente el mar mientras se acercaban a la costa. Las brillantes olas azules engullían las rocas puntiagudas dejando un blanco rastro de espuma tras ellas. La niebla rala envolvía el mar dándole un aspecto fantasmagórico acrecentado aun mas por la luna blanca sobre el frio cielo de invierno. Dan levantó una mano y la nave giró rápidamente obedeciendo sus ordenes sin dudar, evitando así una roca traicionera.
Nunca había sido tan feliz, tenía todo lo que un hombre podía desear y más. Inhaló el viento salado y frío saboreando el momento. Aquel sería un buen día.
Los gritos se oían en la lejanía, un resplandor rojizo apareció entre la niebla haciendo que los marineros se revolvieran incómodos y alertas ante la visión repentina que ante ellos surgía.
Dan sonrió sin poder evitarlo. Su décima conquista. Las naves vikingas a su ordenes surcaban el mar del norte arrasándolo todo.

Título: CAMBIO DE CLASE. Autor: Fernando Bea Redondo

De pie, desde arriba, no parecían tan grandes. En cuclillas, con los ojos justo a la altura de la superficie, las podía ver mucho mejor. También podía apreciar, desde esa perspectiva, las dificultades que tenían para sortear las motas de tiza que cubrían la mesa del profesor.
Una de las dos hormigas hizo un giro brusco y se quedó mirándome; le aguanté la mirada. Tras unos tensos segundos, empezó a caminar hacia a mí, decidida.
Empezaba a notar un ligero dolor en los muslos, por el esfuerzo para mantener la postura, y pensé en volver a levantarme. Pero habría significado rendirme, ¡ante una hormiga!, así que me quedé quieto. No pareció importarle, porque seguía acercándose, y agrandándose.
Ahora pienso que fue el cansancio, o el aburrimiento, lo que hizo que, finalmente, me levantara dando un respingo y las aplastara con el cuaderno de Matemáticas.

Título: POR CULPA DE UNOS PAPELES. Autora: Marisol Sánchez Echegaray

Debía ser de noche aún. La  verdad es que siempre estaba oscura aquella pequeña estancia. Sólo percibía del exterior voces y sentimientos. Una voz suave, dulce y llena de ternura era la que más cerca y a menudo oía. Últimamente se había convertido en una voz quebrada por el dolor y un gran escalofrío le invadía cuando oía la palabra “papeles”. Trató de agudizar el oído, en un intento por entender qué pasaba. Por culpa de unos “papeles” debían huir, abandonar  el hogar. La portadora de aquella dulce voz y que tanto le había cuidado siempre, era “ilegal”, y todo por culpa de unos “papeles”. ¿Cómo alguien tan bueno podía ser “ilegal”?.
Y aunque sus ojitos estaban cerrados, de ellos brotó una lágrima que se unió al triste líquido amniótico  de su madre.

Título: UN CUMPLEAÑOS SIN VELAS. Autora: Marina Segura Ramos

Conozco a un niño que este año no ha soplado sus velas de aniversario, porque no había donde colocarlas. “Hay crisis”, dice.
Conozco a una madre, cuya cena consistió durante meses en arroz blanco hervido para no privar a su hijo de una alimentación adecuada.
Conozco a un desempleado que introdujo todos sus enseres en una maleta. Descansa junto a otras muchas en un almacén de Cáritas a la espera de poder retirarlas.
Conozco una localidad (Majadahonda) donde día atrás se inauguró un centro comercial. Toda la jornada hubo atasco en la carretera de acceso al mismo.
Pequeñas cosas dirán. Sí, pero no por ello menos reales y dolorosas.
No juzgo. Solo me viene a la memoria Discépolo, compositor del tango “Cambalache”. Comienza así “Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé, en el quinientos seis y en el dos mil también”. Y en el 2012 también.

Título: LAS TIJERAS. Autora: Marisol Sánchez Echegaray

La verdad es que no sabía por dónde continuar. Primero pensó en los libros, luego en las batas blancas…Incluso se atrevió con la madera: pupitres, mostradores de farmacias…Y es que desde que a Marianita se regalaron en noviembre unas tijeras, ansiosa esperaba sentada en un cómodo banco, la llegada del viernes para recortarlo todo.

Título: A MIS PERROS. Autora: Nuria Pallas Ruiz

Esta historia es real, mejor dicho, muchas historias reales. Triste y alegre, como es la vida.
Fue Noelia la que impulso la decisión de tener un perrito en casa, un nuevo miembro.
Su sensibilidad se lo pide. Compañía, fidelidad.
¡Qué momento tan emocionante! En la perrera todos moviendo el rabito. ¡Qué dolor también! Difícil decisión. Pero ya esta, tu eres mi elegido.
Ahora risas, caricias, juegos y muchísima compañía. Felicidad.
Pero unos años después, algunos después. ¿Qué le pasa? Ayer estaba bien. Está llegando su fu final. ¿Por qué me duele tanto? Es más que una amigo. ¡No puede ser que se vaya ya! El vacío que deja no se puede llenar. La herida no cerrara del todo.
Pero cuando el corazón vuelva a desarrugarse. Hay que empezar de nuevo, volver a mirarles a los ojos y sentir un nuevo flechazo.

Título Ganador: “EL BESO” Autor: Fernando Bea Redondo

No puede ser que siga martirizándome por algo que todos los demás, estoy seguro, habrán olvidado ya. La mayoría de los que estaban allí ni se acordarán de aquello; qué va, como para acordarse de aquel partido, o del gol.

Tienes una memoria prodigiosa, me dicen. Pues yo estoy harto de esta maldición, de tener que recordar cada detalle de cada día.
Como el del partido durante el recreo de aquel martes, nueve de mayo de 1978, a las 11:38 de una mañana nublada, cuando la emoción por el golazo que marcó hizo que, en medio del patio del colegio, colgándome de su cuello porque medía treinta centímetros más que yo, le estampara un beso a Ladislao Prieto Beltrán en plena mejilla.
Mierda de memoria, digo yo.

Título: “BODA” Autor: Diego Jiménez Morón

– Lucía, ¿quieres recibir a Benjamín como esposo, y prometes serle fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así, amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?… Lucía… ¿Lucía?… ¡Lucía!

Título: “MIS RENGLONES” Autora: Inmaculada Macarena Flores García

Ya no sé dónde mirar. He revisado todo: los bolsos, los cajones, las carpetas…  hasta los bolsillos de todos los abrigos. Nada.
Es que no hay forma de encontrarlos. A ver si es que no van a existir y, al final, tendré que conformarme con vivir sin ellos.
–Deja de revolverlo todo, que los tengo yo –me dijo él mientras yo buscaba detrás del sofá–.
–No puede ser, ¿por qué no me los has dado? Sabes que para mí son muy importantes– le contesté mientras cogía un folio en blanco y se lo di al instante– ¡Demuéstramelo, vamos!
Él me dedicó la más traviesa de sus sonrisas y asintió: –Aquí están, estaba esperando el momento adecuado.
Su mano trazó dos renglones firmes, precisos, rectos, sinceros; eran preciosos, ¡eran mis renglones!
Respiré aliviada. Mi búsqueda había terminado. Por fin pude escribir en los renglones adecuados estas palabras:
TE QUIERO

Título: “FEO INSOMNIO” Autora: Charo Torcal Cano

La mujer lucha contra el sueño. Todas las noches. Al final siempre resulta vencida; pero no puede evitar ese inútil forcejeo nocturno.
Tiene miedo… ¿De quién? Él no es violento. Ahora duerme, o se hace el dormido, en la cama común donde su esposa se enfrenta cada noche a la misma tortura. No, él no es violento, al contrario, sabe esperar… nada que ver con el joven impetuoso y enamorado que fue. Ella también fue bella y apasionada. Tampoco quedan hoy restos de aquel amor juvenil.
Ese es el problema… Antes… Hace años… treinta y cinco años, exactamente, gracias a un beso de amor, él la salvó de dormir toda la eternidad; arriesgó su vida, luchó valientemente contra un dragón,  desafió y venció a una bruja maléfica.
Ahora él sólo ansía, cada noche, que ella caiga en un parecido sueño infinito del que, de ninguna manera, la va a liberar.

Título: “A PARTIR DE AHORA” Autor: Diego Jiménez Morón

–Ven, hijo, siéntate a mi lado que tengo que hablar contigo. A partir de ahora vamos a cambiar algunas cosas, ¿sabes? Mira, por ejemplo… esto sé que te va a gustar: ya no tienes que ir al colegio nunca más, nos vamos a quedar en casa todo el tiempo, tú y yo, y yo voy a jugar mucho contigo. Yo voy a ser tu mamá y tu papá, verás que bien vamos a estar… ¿porqué me miras así?… no debes tener miedo. Yo lo he arreglado todo por fin, ya he hecho lo que me mandaban las voces y me han dicho que desde ahora todo será mejor. Nadie va a molestarnos más con esas máquinas malas. Anda, ve por la merienda, te la he dejado en la mesa de la cocina. ¡Ah!, no vayas a abrir la nevera..

Título: “PALOMAS EN EL PARQUE” Autor: Fernando Bea Redondo

La mujer del banco mueve levemente la mano; algunas palomas se yerguen, aletean, y vuelven a acomodarse sobre la mano otra vez inmóvil.
Unos niños llegan saltando y riendo. El profesor apenas consigue que el grupo se mantenga unido. Han visto las palomas.
– Vamos, niños, no os separéis – el profesor no quiere que se paren delante de la mujer.
Uno de los últimos, bajito, pelo castaño y gafas, se para porque le parece ver un ojo que se ha fijado en él.
La mujer se levanta, las palomas salen volando. Tiende sus manos, descarnadas a picotazos, hacia el niño. Éste hace una mueca horrorizado, grita y sale corriendo. Casi todos le imitan; excepto algunos que, con el móvil, se han puesto a sacar fotos.
– Cariño, ¿te vas? – la mujer deja caer los brazos, mira el suelo con su único ojo y se sienta.
Poco a poco, vuelven las palomas.

Título: “CLIC” Autor: Diego Jiménez Morón

¡Buff! Se me va a salir el corazón del pecho, bueno, voy a repasarlo una vez más… ¡No, párate!, ya lo habías decidido, ¿no? A ver, necesito serenarme… las claves del banco, fundamental, la nota que he escrito, mejor no… ¡si, joder! quiero que algún día ella y los niños entiendan porque lo hago. A ver, si…lo de la casa del pueblo…las instrucciones para los videos… ¡Que tontería!, al final lo encontrarán todo, tampoco van a esperar a los dieciocho, ¿podrán perdonarme?, yo…bueno…,  no puedo mas, ¡no puedo más…!Ya está, se acabo, ¡Dios!, no quiero pensar más. ¡Joder! ¿Cómo se cargaba esto?, tenía que hacer clic… sí, eso es, ya está…

Título: “LA COCINA DE MI MADRE” Autora: María Jesús Moreno

Las especias y los sabores contundentes han sido una constante en mi vida. Mi madre cocinaba como los ángeles pero ni ella tenía paciencia para enseñar ni yo tiempo para aprender. Cuando abandone el nido me resigne a mal comer y a esperar el suministro, que sin falta, mama María llevaba cada fin de semana. El día que María recibió la noticia de mi embarazo pidió la jubilación anticipada y desembarco en mi casa con sus cazuelas, dispuesta a que sus nietos comieran, al menos, tan bien como lo había hecho su madre. Y así fue, hasta que una fría tarde de noviembre su corazón fallo y dejo los nuestros huérfanos de amor y de cuidados. Pensé que rodearme de fogones y intentar recuperar sus aromas me ayudaría a mitigar su ausencia, me equivoque, nada me devolverá jamás a esa cocinera amorosa que me dio mucho más que la vida.

Título: “SOLO UNAS PALABRAS” Autor: Juan Luis Hernández Ruiz

Fueron sólo unas palabras. Sólo la amabilidad, la calidez de su voz templada, la que le hizo comprender que su castillo de naipes hacía ya tiempo que había caído y que su relación con María ya había prescrito. No deseaba establecer comparación alguna, pero si María le hubiera hablado, tan sólo una vez, con esa dulzura en los últimos años…

Miró a aquel extraño ser que había hechizado su espíritu. No dijo nada. Buscó su mirada sin encontrarla. Sin pensarlo muy bien se atrevió a acariciarle con suavidad la mano, que ella mantenía coquetamente apoyada en su propio cabello. No hubo rechazo alguno.
–Volveré –le dijo.
Ella guardó un revelador silencio.
Girando sobre sí mismo se introdujo en el coche y enfiló hacia un hogar roto, roto desde hacía ya mucho, mientras en su cabeza no paraban de sonar las palabras de aquel ser angelical:
“Gracias por repostar. Buen viaje.”

Título: “UN CÍRCULO FÁCIL” Autora: Cristina Pareja Valdés

Durante el siguiente segundo que toque, frenaré el reloj para que el tiempo hable. Dejaré que con un golpe de aire, la brisa y el viento susurren mi oído.
Es mi mejor recuerdo con el que tuve una gran serenidad desde que era niña. Ese momento de armonía con la naturaleza hace que mi memoria se reencuentre con mi vida pasada y presente. Y recuerde que la vida es mucho más manejable de lo que contemplamos.
Pensaré que la savia de la vida la llevamos dentro y para prosperar, es necesario quedarnos con esos pequeños momentos de paz que nos hacen grandes.